Hola espartan@:

Todos los años, cuando termina la temporada en ESPARTA, enviamos una encuesta de satisfacción a nuestros clientes.

Queremos saber qué les ha gustado, qué cambiarían y, sobre todo, en qué podemos mejorar.

Cuando recibimos las respuestas, las revisamos junto a nuestros entrenadores: Vílchez, Yolanda, Javi Fernández, Miriam, Fran, y Alberto.

Y siempre nos ocurre lo mismo.

Podemos encontrar diez comentarios diciendo que los entrenamientos son buenísimos, que el trato es cercano, que se sienten más fuertes o que están encantados con sus entrenadores.

Pero aparece una crítica negativa…

Y terminamos hablando mucho más de esa crítica que de los diez comentarios positivos.

Incluso puede afectarnos más.

Parece absurdo, pero nuestro cerebro funciona así. La ciencia lo denomina sesgo de negatividad: tendemos a prestar más atención y dar mayor importancia a la información negativa que a la positiva.

En un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Ohio, las imágenes negativas provocaron una respuesta cerebral mayor que las positivas. Nuestro cerebro parece activarse con más intensidad ante aquello que interpreta como una amenaza o un problema. Ver estudio

Esto puede ayudarnos a detectar errores y mejorar, pero también puede hacernos olvidar todo lo que estamos haciendo bien.

Y reconozco que yo también contribuyo a ello.

Cuando veo el material desordenado, el suelo sucio o que un entrenador se sienta mientras está impartiendo una sesión, lo digo.

No lo hago para ofender ni para señalar a nadie. Lo hago porque quiero que mejore, porque me importa ESPARTA y porque considero que esos pequeños detalles marcan la diferencia.

Además, a mí me gusta que me digan las cosas negativas.

Si alguien detecta un error en mí o cree que puedo hacer algo mejor, quiero saberlo. Los comentarios positivos los agradezco, pero casi sin darles importancia. En cambio, cuando me señalan algo negativo, le doy vueltas y pienso cómo puedo corregirlo.

El problema es que, en ocasiones, actúo igual con las personas que me rodean.

Puedo pensar: “Vaya pedazo de entrenamiento que ha dado hoy”, “Qué responsable es siempre” o “Qué buena música está poniendo para esta sesión”.

Pero muchas veces no lo digo.

No lo hago conscientemente. Simplemente, como todo funciona bien, continúo con mi día. Sin embargo, cuando algo está mal, sí me paro para comentarlo.

Y eso puede provocar que una persona conozca perfectamente todo lo que debe mejorar, pero no sea consciente de todo lo que ya valoramos de ella.

No se trata de dejar de corregir los errores ni de felicitar por cualquier cosa.

Se trata de encontrar un equilibrio.

Porque reconocer algo bueno no hace que una persona se acomode. También puede darle confianza, reforzar su compromiso y mostrarle qué comportamientos merece la pena repetir.

Por eso, hoy quiero proponerte algo muy sencillo:

Si ves algo que debe mejorar, dilo. Pero si ves algo que merece ser reconocido, no te lo guardes.

Puede ser con tu pareja, con tus hijos, con un compañero de trabajo o con alguien de tu equipo.

Quizá para ti sea solamente una frase.

Pero para la otra persona puede significar mucho más de lo que imaginas.

🔥 Este domingo en ESPARTAPRO FULL

Profundizaremos en cinco puntos:

  • 🧠 Por qué recordamos más lo negativo.

  • ⚖️ Cómo distinguir una crítica útil de una obsesión.

  • 🗣️ Cómo corregir sin desmotivar.

  • 👏 Cómo reconocer lo bueno con sinceridad.

  • ✍️ Un ejercicio para valorar el feedback con perspectiva.

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Abrazo grande y fuerte,

Javi Molina. EspartaPro 🛡️

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