Hola, espartan@.
Tengo la sensación de que este verano ha hecho muchísimo calor y que no acaba nunca.
Para salir a correr o ir a la montaña había que hacerlo prácticamente antes de las 10:00.
Y muchas noches ni siquiera apetecía sentarse tranquilamente fuera a tomar algo.
Así que voy a reconocer algo que quizá resulte extraño:
👉 Tengo ganas de invierno.
Y cada año tengo más.
🔥 TENGO GANAS DE QUE HAGA FRÍO
Tengo ganas de encender la chimenea.
De coger un libro.
De estar en casa con mi familia.
De pucheros, lentejas y arroz hecho en la lumbre.
De esas conversaciones que empiezan a las siete de la tarde porque ya es de noche, enlazan con la cena y, sin darte cuenta, se alargan hasta las tantas.
Tengo ganas de ponerme las mallas largas para entrenar.
La braga del cuello.
Los guantes.
De salir a correr y que los primeros minutos cueste hasta entrar en calor.
Y tengo ganas de mirar hacia Sierra Nevada y verla blanca.
🎿 De esquiar.
🏔️ De ponerme los esquís de travesía.
❄️ De nieve.
🎄 De Navidad.
🔥 Y de volver a casa y encender la chimenea.
Cada vez me gusta más el invierno.
🌧️ PERO NO A TODO EL MUNDO LE PASA
Cuando llega el cambio de hora y empiezan a acortarse los días, escuchamos continuamente:
“Qué depresión, a las seis ya es de noche.”
Y existe una base biológica detrás de esa sensación.
La luz es uno de los principales reguladores de nuestro ritmo circadiano. Cuando disminuyen las horas de luz, pueden cambiar nuestro sueño, energía y estado de ánimo.
De hecho, existe el llamado trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión que aparece de manera recurrente en determinadas épocas del año y que es más frecuente durante otoño e invierno.
Pero mientras pensaba en esto me surgió otra reflexión.
⏳ ¿CUÁNTO TIEMPO PASAMOS ESPERANDO?
Esperamos al viernes.
Esperamos las vacaciones.
Esperamos que llegue el verano.
Esperamos al próximo viaje.
Esperamos a que haga buen tiempo.
Y quizá, sin darnos cuenta, podemos convertir una parte enorme del año en una sala de espera.
Ahí está lo que ha cambiado para mí.
No quiero pasar octubre esperando junio.
Quiero disfrutar de octubre.
Del frío.
De la lluvia.
De los días cortos.
De una montaña nevada.
De una chimenea encendida.
De un libro.
De las castañas.
De una conversación en casa.
Porque al final no necesitamos que todos los días sean soleados para que sean buenos días.
Y quizá una parte importante de ser feliz consiste precisamente en eso:
dejar de esperar constantemente a que llegue la siguiente estación.
Este año...
yo no quiero que llegue el verano.
Primero quiero disfrutar del invierno. ❤️
🛡️ EL DOMINGO EN ESPARTAPRO FULL PROFUNDIZAREMOS EN:
🌞 Luz y estado de ánimo: cómo nos afectan los días más cortos.
🍂 Trastorno afectivo estacional: qué es y por qué aparece.
⏳ Vivir esperando: el peligro de desear siempre lo siguiente.
🔥 Disfrutar cada estación: aprender a encontrar lo bueno de cada época.
❤️ El valor de lo cotidiano: familia, deporte, lectura y pequeños placeres.
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Abrazo grande y fuerte.
Javi Molina. ESPARTAPRO 🛡️


